
Hoy he visto este homenaje a Amy Winehouse en un escaparate de Amsterdam y me he dado cuenta de que, de verdad, hemos perdido para siempre la gran voz negra que vivía dentro de una muchacha tan liviana y frágil como su propia vida.
Pero sus comienzos no fueron ni livianos ni frágiles, aún veíamos a una Amy rotunda como su música cuando dió el do de pecho allá por 2006, con su segundo disco Back to Black (el primero muy recomendable se llama Frank). Trajo aires nuevos desde el soul y el jazz de los años cincuenta, que Amy nos enseñó a valorar y a disfrutar. También revolucionó la estética de los últimos años, cosa de la que nos dimos cuenta cuando empezamos a ver a deliciosas quinceañeras peindas con el beehive más alto que nadie y unos rabillos en los ojos que ni Lola Flores en sus mejores momentos.
Su bajada a los infiernos empezó pronto, y no quiero aventurarme más allá de lo que todos sabemos y hemos visto: locamente enamorada del hombre incorrecto y rodeada de todo tipo de personajillos, Amy no supo ver la diferencia entre el bien y el mal y comenzó a hacerse chiquitita hasta que terminó uniéndose al club de los 27, como se conoce al grupo de artistas muertos a los 27 años, como Jim Morrison y Curt Cobain. Amy murió joven y no sé si dejó un bonito cadáver, pero ha dejado dos discos como la copa de un pino y un puñado de colaboraciones que vale la pena escuchar. DEP, Amy, si es que la resaca te lo permite y gracias por traer de vuelta sonidos tan maravillosos.
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No os perdáis…
Bonito recuerdo para no olvidar a alguien que no dejaba indiferente ni con su voz, ni con su look. Tati sigue escribiendo.
Que desperdicio de voz y talento el de esta muchacha . gracias que dejo sus discos y su recuerdo. Trasti, ya tenia ganas de leerte